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“Nos hicimos socios de la Cámara al año siguiente que el colegio fue fundado”

La relación entre el  colegio Jefferson y AMCHAM Guayaquil es una relación sostenida en el tiempo. El instituto tiene 36 años de fundado y la Cámara cumplirá en octubre, 35.  Esta es una historia de recuerdos y nostalgia, pero también de cariño.

Norberto Nurnberg solo tiene palabras de cariño para las dos instituciones,  a las que ama profundamente. Tanto el colegio ,del cual es director fundador, como AMCHAM Guayaquil, de quien fuera 5 veces presidente, retratan hermosos recuerdos que enmarcan una relación que perdura en el tiempo.

En mayo de 1978, en una pequeña villa en Urdesa (ubicada en Mirtos 614 A) se empezó a escribir una historia que cambiaría la forma de ver la enseñanza en Guayaquil, y nos atreveríamos a decir que incluso, en el país. “…Quedaba cerca de un parque y recuerdo que el recreo teniamos que hacerlo allí mismo (en el parque) porque no había espacio en la villa …” La Unidad Educativa Bilingüe Jefferson nacía de la mano de Norberto y su socio, el canadiense Basil Haylock ,“Basil me dijo, <>” Y así empezó todo.

Norberto había trabajado en el Colegio Americano de Guayaquil por 17 años. “Tanto Basil como yo, teníamos mucha experiencia en la enseñanza”,nos cuenta.  Su socio había pertenecido durante muchos años a la Bénedict por lo que juntos vieron con buenos ojos iniciar este nuevo emprendimiento académico en la ciudad.

“Lo bueno es que capitalizamos todos nuestros ingresos”, nos comenta Nurnberg. Por lo que su primera adquisión fue en Santa Cecilia, el terreno en el que ahora se levanta el colegio y que queda ubicado frente al Riocentro Ceibos. Luego vendrían las extensiones en Salinas y Manta, lugares en los que la enseñanza de esta Unidad Educativa se cumple con el mismo éxito que en Guayaquil.

“Nuestra fortaleza es el idioma inglés”, afirma. Norberto había diseñado el programa de inglés del Colegio Americano, así que cuando fundó Jefferson, lo mejoró y lo implementó, obteniendo los mejores resultados, que se palpan hasta ahora “…tenemos estudiantes terminando carreras en Estados Unidos, en Canadá…. Profesionales que se destacan no solo a nivel nacional, sino mundial…”, dice orgulloso.

No todo ha sido sencillo

Pero empezar con una pequeña casa en la que solo se impartía la primaria y luego crecer a formar un colegio y más aún, abrir en dos ciudades más, no ha sido tarea sencilla. Respondiendo a la insistencia de padres de familia que querían que se abriera una unidad en el balneario de Santa Elena, tanto Basil como Norberto, decidieron realizar un estudio de mercado. “Los resultados arrojaron que se necesitaba otro colegio en Salinas, porque solamente tenían una opción. Hicimos una reunión previa a la que asistieron 125 personas. Con ese mismo número de estudiantes abrimos …En 7 semanas tomamos la decisión de construir…”, comentó Nurnberg. Pero no contaban con un obstáculo de grandes proporciones, el feriado bancario. “Mi hermano quien era el  constructor del colegio me preguntó si seguíamos o parábamos…Y yo le dije, como dice la canción, seguimos!” Y fue una decisión acertada. La extensión en Manta llegó 5 o 6 años después. “Compramos un terreno mucho más grande, frente a lo que era la base militar americana…” y desde entonces, Jefferson se erigió en tres ciudades. “Es un poco difícil porque son diferentes idiosincracias… Incluso hemos preferido mandar a nuestra propia gente de Guayaquil, para que se encargue de las extensiones..”, comenta.

Y agrega, “…Mi labor toda la vida fue ser maestro y administrador, la combinación de las dos es lo que me ha llevado a seguir…” Por eso, su incansable actividad de visitar hasta el día de hoy cada uno de los colegios. “Lo más importante es que el padre de familia vea a los dueños, al que fundó los colegios…”, dice.

Una relación de largo plazo

Y en estos 36 años de creación del Jefferson, los recuerdos vienen por partida doble. Al año de fundado el centro de estudios, Norberto dice orgulloso “nos hicimos socios de la Cámara…Creíamos que era un link  excepcional para las empresasa americanas en Guayaquil. Vimos que era una buena idea formar parte de esta Cámara…”

Su relación con AMCHAM Guayaquil nace de su vinculación con el Colegio Americano “en esa época el departamento de estado (EE.UU) estaba ligado al colegio y desde allí me gustó la idea de pertenecer a ella, casi por entero”, nos dice.

“Para mí la cámara es muy importante en mi vida, siempre he participado y lo hago con cariño porque me parece que la Cámara en algún momento abrió mi campo de acción con el Jefferson…La membresía debe estar orgullosa de ser parte de esta Cámara porque es la más activa de Guayaquil…”, afirmó el Past President

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